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Enrique Bunbury — La señorita hermafrodita

La señorita hermafrodita no se pinta lo suficiente.
No se quita lo suficiente.
No me excita lo que debiera.
Un respeto, por favor, para la simetría,
para la aritmética y la geografía.
Los números pares y los plurales,
no son populares en tu topografía.
Esos tacones del desprecio,
caminando como si detuvieran
el mundo sobre el trapecio:
de un lado el infierno, del otro el cielo.
Por la serranía redonda de Ronda,
he visto tu sombra acercarse.
He pedido otra ronda de sake. Me has llamado cobarde
por no estamparte un beso en la boca.
Pensamiento patético y poético,
a estas alturas de noche es normal,
en un animal cuadrúpedo y palmípedo,
con instinto mamífero vocacional.
Esos tacones del desprecio,
caminando como si detuvieran
el mundo sobre el trapecio:
de un lado el infierno, del otro el cielo.
La señorita hermafrodita no se pinta lo suficiente.
No se quita lo suficiente.
No me excita lo que debiera.
Esos tacones del desprecio,
caminando como si detuvieran
el mundo sobre el trapecio:
de un lado el infierno, del otro el cielo.
Ya sé que piensas que no hay excusa
que valga, espera que se me ocurra
algo
Ahora que salgo,
dejaré una puerta abierta.

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