Te conocí viendo pasar
trenes que nunca regresaban.
Tú esperabas a otro hombre en la estación,
parecías cansada.
No supe qué decir.
Se quedó un ángel
dormido en mi garganta.

Al fin el tiempo nos reunió
como a planetas que orbitan.
Coleccionabas soles, me dijiste,
te enseñé mis heridas.
Tú te soltaste el pelo
y amarraste las horas con tu cinta.

Y ahora te miro
tras tantos años.
Creo que aún te debo
muchas canciones,
regar las flores de tu regazo.

El tiempo y sus mareas fueron
meciéndonos con sus latidos.
El fiero canto de un guerrero cisne
anunciaba un nuevo siglo.
Cayeron hombres, levantaron muros
y aún seguías conmigo.

Ahora te escribo esta canción.
Madrid agita sus estambres.
No puedo dar con el último verso
y mi puerta se abre.
Anda, ven a la cama,
me susurras, ¿No ves que se hace tarde?

Y ahora te miro
tras tantos años.
Creo que aún te debo
muchas canciones,
regar las flores de tu regazo.




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