En mi cuidado jardнn
Esbelto, altivo y gallardo,
Floreciу un silvestre cardo,
Con sus penachos de tul;
Y el rocнo con su manto
Que de perlas parecнa,
Al amanecer cubrнa
Las hebras del cardo azul.

Pero el beso de la aurora
Que el sol radiante le enviaba,
Con sus besos desfloraba
Aquel manto de arrebol;
En finнsimas lloviznas
Caнan las perlas al suelo,
Y tan azul como el cielo,
Quedaba otra vez la flor.

Ya no muestras a la aurora
El jopel de tu hermosura,
Ya no encanta la frescura
De tus penachos de tul;
Y al mirarte marchitado
Sin candor y sin esencia,
Ya no halagas mi existencia
Pobrecito cardo azul.





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