Sumergidos en la espuma
del éctar del ardor,
penetrante y embriagador
corazón de melocotón.
Aterciopelada flor,
flor de la pasión,
heroína de novela,
trasgrede la prohibición.
Ay las delicias,
quiero quedarme
en este lugar para siempre.
Ay las delicias
quiero quedarme
en este lugar encantado.
Rodeados de querubines,
en solemne comunión,
traspasados de agonía,
presos de fascinación.
Renaces de las cenizas,
de un volcán en erupción,
rojo como el ave fénix,
son incendiados de vapor.
Es esto el jardín del paraíso (4)





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